Entrevistas

 

29/09/2009 - Yojana Pavón, autora del libro “Más allá del mobbing”
 

 Crees que existe alguna relación entre el estrés laboral y la actual crisis económica?

Evidentemente hay una estrecha relación entre la actual crisis laboral y financiera y el aumento del estrés  laboral. En algunos artículos que he publicado anteriormente en revistas especializadas en Prevención  de Riesgos Laborales, hago  mención sobre este tema. Las actuales condiciones  laborales y económicas o el riesgo a perder el empleo llevan a una situación cada vez más estresante para la persona trabajadora, aumentando  la probabilidad de trastornos cardiovasculares y desórdenes psicosomáticos en general. En esta situación de crisis en la que nos hallamos inmersos, nuestro desarrollo profesional se ve afectado  y  por desgracia,  quienes más sufren los efectos no son  los ejecutivos de traje y corbata que se quejan del “jet lag”, sino a  aquellos otros que les cuesta llegar a final de mes. Según  últimos datos  del 2008 de la American  Psychological Association (APA)  en EE.UU. 8 de cada 10 ciudadanos ya está sufriendo estrés laboral. En  España, la situación es similar. Datos  dados por el Ministerio de Trabajo, durante el primer trimestre del 2009 en referencia a la valoración anual del 2008 demuestran un aumento de  las bajas por  estrés laboral o depresión (en torno a un 10%) en comparación con el 2007.


 En momentos como el actual se puede agudizar la presión en el ámbito laboral?
Uno de los factores que propician la aparición de estrés laboral es justamente este que indicas, el aumento de la presión  laboral dentro del clima organizacional de la empresa.  Situaciones como  expedientes de regulación (ERE’S), reestructuración de plantilla, recortes presupuestarios, que  en muchos casos  tienen importantes consecuencias en la jornada  y actividad profesional de los trabajadores, diezman el clima laboral  paulatinamente, generando respuestas egocéntricas y carentes de compañerismo entre las relaciones interpersonales. Además, están surgiendo nuevas patologías laborales que van de la mano del absentismo como es el caso del Presentismo  laboral (realizar más horas   de  las  que se corresponden con la jornada laboral, llegando al límite de la capacidad física y mental de la persona trabajadora, con el fin de poder lograr una imagen  positiva  y de elemento necesario dentro de la empresa  que le exima de ser candidata potencial para el  despido). Este nuevo fenómeno tienen sus correspondientes correlatos negativos para la salud del trabajador como pueden ser: fatiga crónica, Síndrome de Burnout, trastornos cardiovasculares, crisis de ansiedad etc. Todos estos síntomas a largo plazo puede llevar a ocasionar la tan temida baja laboral por enfermedad que se  pretendía  evitar   por todos los medios  cuando está inmerso en  un cuadro de Presentismo laboral.


 Es fácil denunciar esta realidad o consideras que hay mucha gente que lo “sufre en silencio”.
Por suerte, cada vez existe una mayor conciencia legislativa en lo que respecta a los riesgos psicosociales. Por ejemplo, podemos ver sentencias  del Tribunal Supremo (2007)  que consideran al estrés laboral como una enfermedad profesional. Poco a poco  vamos viendo cuestiones similares en los casos de Mobbing, existiendo  sentencias recientes que  lo reconocen como un riesgo profesional severo. Pero como en su día pasó con los casos de violencia de género hasta llegar a la actual concienciación social y jurídica, en el fenómeno del Mobbing tenemos que luchar con los “testigos mudos”, es decir, compañeros/as  de trabajo que aún viendo la situación y siendo conscientes de ella se callan o se ponen de parte del hostigador que ostenta el poder por miedo a posibles represalias en su entorno laboral. Esta situación  que es por desgracia la  generalizada en estos casos, sumado a intereses económicos de las empresas, la propia subcultura   organizacional y  sobre todo, el fantasma del miedo a represalias futuras que planea  bajo las cabezas de los protagonistas explicita en frases como: “¿qué me pasará si hablo, si denuncio?”, es lo que hace que realmente  salgan a la luz muchos menos casos de los  realmente son. Y por supuesto, que gran parte de ellos  se sufran en silencio.

 Existen personas con mayor vulnerabilidad o predisposición a padecer este tipo de situaciones?

Esta es una cuestión escabrosa, sin duda.  Predisposición ó vulnerabilidad  tienen su base prácticamente en  dos variables:
- la percepción subjetiva de la situación que se considera amenazante.
- Las estrategias personales  de afrontamiento que se disponen para hacerlas frente.
Por lo tanto, podríamos aventurarnos a decir que  aquellas personas con una tendencia a ver cualquier tipo de situación distinta a la habitual como una amenaza o  que  tienen dificultades en cuanto a  generar estrategias de afrontamiento para minimizar los efectos de una situación hostil, podrían ser  vulnerables  a  una situación prolongada de  hostigamiento o acoso laboral.

La verdad es que todos  en determinados momentos de nuestra vida  profesional hemos podido ser más  vulnerables, víctimas potenciales    o “presa fácil” de alguna escena  o episodio de hostigamiento laboral. Seguro si echamos a vista atrás podremos acordarnos de algún jefe que  no nos lo hizo pasar muy bien en el trabajo… o de  situaciones de “poco compañerismo”.Piñuel, por ejemplo, propone que existen tres tipos de perfiles de víctimas claramente diferenciados:

a) los amenazantes: por ser trabajadores  brillantes por su currículum  o por sus capacidades profesionales, que ponen en entredicho  las reglas y normas de sus  superiores con argumentos lógicos pero que no dejan de ser amenazantes para el estatus quo de la estructura jerárquica de la empresa.
b) Los vulnerables: por  tener rasgos de personalidad dependiente hacia la figura de la autoridad. Son capaces de  seguir en una situación de hostigamiento  e incluso denigración profesional sin ofrecer apenas respuestas de afrontamiento por el miedo a la visión que los demás tengan de él o las represalias que puedan llegar a tomarse.
c) Los agresivos: por   intentar cambiar las reglas y la estructura  cultural y organizacional de la empresa con conductas agresivas y hostiles  hacia sus superiores

 La obligación a las empresas de tener un plan de riesgos psicosociales puede ayudar a mejorar este escenario?
Siempre  es positivo que dentro de la evaluación de riesgos  laborales  de carácter obligado para las empresas   que  viene marcando  la LPRL (31/1995) se incluyan además aspectos psicosociales teniendo en cuenta el creciente interés suscitado a raíz  de la reciente ley de Igualdad Efectiva (3/2007) que contempla los casos de acoso laboral. De hecho, recientemente la Inspección de Trabajo nos ha lanzado un nuevo criterio técnico (69/2009) sobre las actuaciones específicas en materia de acoso y violencia en el trabajo. Por lo tanto, siempre que existan ordenamientos legales y jurídicos, implica que también se generan protocolos de actuación específicos tanto en el plano de las administraciones públicas como de  organizaciones privadas que ayudan a combatirlo.

Recientemente has publicado el libro “Más allá del mobbing” cómo puede ayudar su lectura a las personas que están pasando o han pasado por estas circunstancias?

Mi pretensión  ha sido ofrecer a aquellas  victimas que puedan leer este libro una visión más integral sobre la situación que están  o han estado viviendo,  y sobre todo una vez que han salido de ella si  es que también han salido de la organización que les proporcionaba el escenario de hostigamiento, volver a enfrentarse a una reinserción laboral óptima y adecuada; siendo conscientes  que todo conlleva un proceso de adaptación y duelo, con los consecuentes síntomas de estrés postraumático  y miedos  propios de haber sufrido este tipo de situaciones durante  un tiempo bastante prolongado.

Además, también pretende dar una visión integral no solo a las víctimas, sino a los profesionales que trabajan o  manejan en su  actividad profesional  diaria este tipo de fenómenos o “patologías laborales” (psicólogos laborales, prevencionistas , etc.) o por qué no, a todas aquellas personas que quieran saber algo más sobre estos temas, quieran leer  algo “más allá” del simple fenómeno del Mobbing, abarcando las estrategias de prevención  a nivel empresarial y también personal, para enfocar  a  la víctima dentro de  su futura reinserción profesional, o a aquellas personas que  simplemente, les pique la curiosidad .

 
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