
Crees que existe alguna relación entre el estrés laboral y la actual crisis económica?
Evidentemente hay una estrecha relación entre la actual crisis laboral y financiera y el aumento del estrés laboral. En algunos artículos que he publicado anteriormente en revistas especializadas en Prevención de Riesgos Laborales, hago mención sobre este tema. Las actuales condiciones laborales y económicas o el riesgo a perder el empleo llevan a una situación cada vez más estresante para la persona trabajadora, aumentando la probabilidad de trastornos cardiovasculares y desórdenes psicosomáticos en general. En esta situación de crisis en la que nos hallamos inmersos, nuestro desarrollo profesional se ve afectado y por desgracia, quienes más sufren los efectos no son los ejecutivos de traje y corbata que se quejan del “jet lag”, sino a aquellos otros que les cuesta llegar a final de mes. Según últimos datos del 2008 de la American Psychological Association (APA) en EE.UU. 8 de cada 10 ciudadanos ya está sufriendo estrés laboral. En España, la situación es similar. Datos dados por el Ministerio de Trabajo, durante el primer trimestre del 2009 en referencia a la valoración anual del 2008 demuestran un aumento de las bajas por estrés laboral o depresión (en torno a un 10%) en comparación con el 2007.
En momentos como el actual se puede agudizar la presión en el ámbito laboral?
Uno de los factores que propician la aparición de estrés laboral es justamente este que indicas, el aumento de la presión laboral dentro del clima organizacional de la empresa. Situaciones como expedientes de regulación (ERE’S), reestructuración de plantilla, recortes presupuestarios, que en muchos casos tienen importantes consecuencias en la jornada y actividad profesional de los trabajadores, diezman el clima laboral paulatinamente, generando respuestas egocéntricas y carentes de compañerismo entre las relaciones interpersonales. Además, están surgiendo nuevas patologías laborales que van de la mano del absentismo como es el caso del Presentismo laboral (realizar más horas de las que se corresponden con la jornada laboral, llegando al límite de la capacidad física y mental de la persona trabajadora, con el fin de poder lograr una imagen positiva y de elemento necesario dentro de la empresa que le exima de ser candidata potencial para el despido). Este nuevo fenómeno tienen sus correspondientes correlatos negativos para la salud del trabajador como pueden ser: fatiga crónica, Síndrome de Burnout, trastornos cardiovasculares, crisis de ansiedad etc. Todos estos síntomas a largo plazo puede llevar a ocasionar la tan temida baja laboral por enfermedad que se pretendía evitar por todos los medios cuando está inmerso en un cuadro de Presentismo laboral.
Es fácil denunciar esta realidad o consideras que hay mucha gente que lo “sufre en silencio”.
Por suerte, cada vez existe una mayor conciencia legislativa en lo que respecta a los riesgos psicosociales. Por ejemplo, podemos ver sentencias del Tribunal Supremo (2007) que consideran al estrés laboral como una enfermedad profesional. Poco a poco vamos viendo cuestiones similares en los casos de Mobbing, existiendo sentencias recientes que lo reconocen como un riesgo profesional severo. Pero como en su día pasó con los casos de violencia de género hasta llegar a la actual concienciación social y jurídica, en el fenómeno del Mobbing tenemos que luchar con los “testigos mudos”, es decir, compañeros/as de trabajo que aún viendo la situación y siendo conscientes de ella se callan o se ponen de parte del hostigador que ostenta el poder por miedo a posibles represalias en su entorno laboral. Esta situación que es por desgracia la generalizada en estos casos, sumado a intereses económicos de las empresas, la propia subcultura organizacional y sobre todo, el fantasma del miedo a represalias futuras que planea bajo las cabezas de los protagonistas explicita en frases como: “¿qué me pasará si hablo, si denuncio?”, es lo que hace que realmente salgan a la luz muchos menos casos de los realmente son. Y por supuesto, que gran parte de ellos se sufran en silencio.
Existen personas con mayor vulnerabilidad o predisposición a padecer este tipo de situaciones?
Esta es una cuestión escabrosa, sin duda. Predisposición ó vulnerabilidad tienen su base prácticamente en dos variables:
- la percepción subjetiva de la situación que se considera amenazante.
- Las estrategias personales de afrontamiento que se disponen para hacerlas frente.
Por lo tanto, podríamos aventurarnos a decir que aquellas personas con una tendencia a ver cualquier tipo de situación distinta a la habitual como una amenaza o que tienen dificultades en cuanto a generar estrategias de afrontamiento para minimizar los efectos de una situación hostil, podrían ser vulnerables a una situación prolongada de hostigamiento o acoso laboral.
La verdad es que todos en determinados momentos de nuestra vida profesional hemos podido ser más vulnerables, víctimas potenciales o “presa fácil” de alguna escena o episodio de hostigamiento laboral. Seguro si echamos a vista atrás podremos acordarnos de algún jefe que no nos lo hizo pasar muy bien en el trabajo… o de situaciones de “poco compañerismo”.Piñuel, por ejemplo, propone que existen tres tipos de perfiles de víctimas claramente diferenciados:
a) los amenazantes: por ser trabajadores brillantes por su currículum o por sus capacidades profesionales, que ponen en entredicho las reglas y normas de sus superiores con argumentos lógicos pero que no dejan de ser amenazantes para el estatus quo de la estructura jerárquica de la empresa.
b) Los vulnerables: por tener rasgos de personalidad dependiente hacia la figura de la autoridad. Son capaces de seguir en una situación de hostigamiento e incluso denigración profesional sin ofrecer apenas respuestas de afrontamiento por el miedo a la visión que los demás tengan de él o las represalias que puedan llegar a tomarse.
c) Los agresivos: por intentar cambiar las reglas y la estructura cultural y organizacional de la empresa con conductas agresivas y hostiles hacia sus superiores
La obligación a las empresas de tener un plan de riesgos psicosociales puede ayudar a mejorar este escenario?
Siempre es positivo que dentro de la evaluación de riesgos laborales de carácter obligado para las empresas que viene marcando la LPRL (31/1995) se incluyan además aspectos psicosociales teniendo en cuenta el creciente interés suscitado a raíz de la reciente ley de Igualdad Efectiva (3/2007) que contempla los casos de acoso laboral. De hecho, recientemente la Inspección de Trabajo nos ha lanzado un nuevo criterio técnico (69/2009) sobre las actuaciones específicas en materia de acoso y violencia en el trabajo. Por lo tanto, siempre que existan ordenamientos legales y jurídicos, implica que también se generan protocolos de actuación específicos tanto en el plano de las administraciones públicas como de organizaciones privadas que ayudan a combatirlo.
Recientemente has publicado el libro “Más allá del mobbing” cómo puede ayudar su lectura a las personas que están pasando o han pasado por estas circunstancias?
Mi pretensión ha sido ofrecer a aquellas victimas que puedan leer este libro una visión más integral sobre la situación que están o han estado viviendo, y sobre todo una vez que han salido de ella si es que también han salido de la organización que les proporcionaba el escenario de hostigamiento, volver a enfrentarse a una reinserción laboral óptima y adecuada; siendo conscientes que todo conlleva un proceso de adaptación y duelo, con los consecuentes síntomas de estrés postraumático y miedos propios de haber sufrido este tipo de situaciones durante un tiempo bastante prolongado.
Además, también pretende dar una visión integral no solo a las víctimas, sino a los profesionales que trabajan o manejan en su actividad profesional diaria este tipo de fenómenos o “patologías laborales” (psicólogos laborales, prevencionistas , etc.) o por qué no, a todas aquellas personas que quieran saber algo más sobre estos temas, quieran leer algo “más allá” del simple fenómeno del Mobbing, abarcando las estrategias de prevención a nivel empresarial y también personal, para enfocar a la víctima dentro de su futura reinserción profesional, o a aquellas personas que simplemente, les pique la curiosidad .