La cultura haitiana considera a las mujeres como el poste central del templo vudú: sirve de conexión entre el mundo espiritual y el material. Ellas son la argamasa que mantiene juntas las piezas.
Antes del terremoto las mujeres eran mayoría (52 por ciento de la población): 59 por ciento analfabetas, 42 por ciento menores de 15 años, con una esperanza media de vida de 54 años. Su promedio de hijos el más alto del continente: casi 5.
El 43% de las familias haitianas era monoparental, la mayoría con una mujer como jefa del hogar. A las mujeres haitianas se les reconoce valentía para enfrentar las situaciones difíciles y gran capacidad de sacrificio para sacar adelante a sus familias. Ellas realizan mil y un oficios, incluso el de picapedreras con jornadas entre 4 a. m. y 6 p. m. El producto de 3 días de este tipo de trabajo (2 metros cúbicos de pedazos de piedra) se vendía a 150 gourdes (casi 4 dólares americanos).
Hasta el año pasado las mujeres tenían un alto índice de ocupación. Trabajaban especialmente en la informalidad y eran mayoría en la producción textil de las zonas de exportación. Solo 1 por ciento de las haitianas con trabajo remunerado podía dejar a sus hijos en guarderías.
Quienes han visitado Haití habrán percibido la vigorosa presencia femenina. Ellas visualmente destacan por su andar recto y digno. La creatividad cultural (pintura, literatura y gastronomía), rasgo característico haitiano, tiene una importante contribución femenina.
La expresividad cultural es un punto de apoyo para el resurgimiento de Puerto Príncipe. Fue significativo el concierto que –a pocas semanas del terremoto– dio para un público de supervivientes una orquesta juvenil, entre escombros y carpas provisionales. Fue una forma de exorcizar el dolor y señalar que no obstante la tragedia una nueva y mejor etapa debía iniciarse para todos los haitianos.
En ella el rol de la mujer habrá de ser central si se quiere un futuro diferente. En Haití no solo es tiempo de restauración material sino también de reconstrucción social y ambas exigen promover la paridad.
El lunes 8 de este mes en que se conmemorará el día que recuerda la lucha de la mujer por participar en pie de igualdad con el hombre en la construcción de la sociedad y en su desarrollo personal, no puede dejar de tenerse en cuenta a la mujer haitiana (famn ayisyen), cuyos temple y carácter son ejemplares.
En Puerto Príncipe, en el Centenario del Día Internacional de la Mujer, en la Plaza Catarina Fon –quien cosió la bandera de la revolución– los haitianos rendirán homenaje a sus lideresas fallecidas. Ello debe ser oportunidad para expresar confianza en el liderazgo femenino para la edificación de un mejor porvenir.
Director de la OIT para Centroamérica y el Caribe
Virgilio Levaggi